miércoles, 10 de junio de 2015


ACUERDO 696

La Ley General de Educación establece en su artículo 50 que la evaluación de los educandos comprenderá la medición en lo individual de los conocimientos, las habilidades, las destrezas y, en general, del logro de los propósitos establecidos en el plan y los programas de estudio, y que las instituciones deberán informar periódicamente a los alumnos y, en su caso, a los padres de familia o tutores, los resultados de las evaluaciones parciales y finales, así como aquellas observaciones sobre el desempeño académico de los propios alumnos que permitan lograr mejores aprendizajes;

Que una evaluación permanente y continua permite al docente orientar a los alumnos durante su proceso de aprendizaje y además, asignar calificaciones parciales y finales conforme a su aprovechamiento, en relación con los propósitos de los programas de estudio. Bajo esta premisa, el 17 de agosto de 2012, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Acuerdo número 648 por el que se establecen normas generales para la evaluación, acreditación, promoción y certificación en la educación básica.

Acuerdo señala que la evaluación se basará en la
valoración del desempeño de los alumnos en relación con los aprendizajes esperados y las actitudes que mediante el estudio se favorecen, en congruencia con los enfoques didácticos de los programas de estudio de educación preescolar, primaria y secundaria. Y determina que el reporte de evaluación será el documento que avale oficialmente la acreditación parcial o total de cada grado y nivel de la educación básica, utilizando como hasta ahora el rango de 5 a 10 como valores para asignar las calificaciones numéricas. En ese sentido y en base al acuerdo 696 en su artículo 8 y explicado en el documento utilizado en la reunión de coordinación de las actividades de control escolar con las entidades federativas, se enfatiza que los maestros después de evaluar el desempeño de los alumnos en cada bimestre así como los promedios de las asignaturas y promedio general, deberán registrarlos en el reporte de evaluación con un número truncado a décimo.

REFERENCIAS:





¿APROBAR O REPROBAR?

No reprobar: ¿Garantía de calidad?

Aprobar o reprobar a los alumnos de educación básica ha sido parte de una polémica sobre la que se ha sostenido el sistema educativo mexicano cuando mide el rendimiento académico a partir de una calificación numérica que determina quién puede o no ser promovido al siguiente grado escolar, sin embargo, esta práctica parece a simple vista estar a punto de cambiar si tomamos en cuenta el anuncio de la Subsecretaría de Educación Básica de la Secretaría de Educación Pública (SEP) de la puesta en marcha de un nuevo sistema de evaluación a partir del cual el próximo ciclo escolar entrarán en operación en el país cinco mil escuelas experimentales que dejarán de lado la asignación de números como calificación al desempeño académico en primaria y secundaria, lo que buscará extenderse a todos los niveles educativos.
Tradicionalmente, los alumnos que no alcanzaban niveles de logro aceptables debían repetir el grado, con la esperanza de que en la segunda ocasión en que lo cursaran obtuvieran mejores resultados.

En el sistema educativo actual, en México, si al final de cierto grado un alumno no alcanza los objetivos de aprendizaje del programa, no está en condiciones de iniciar el siguiente con posibilidades de éxito, por lo que se le envía a repetir el mismo grado por segunda ocasión, con lo que se espera que podrá alcanzar el aprendizaje adecuado para continuar sus estudios.

En años recientes los resultados nacionales de aprendizaje han indicado que la repetición en México no ayuda a elevar los niveles de aprendizaje, por el contrario, los niños se rezagan más conforme repiten grados, por lo cual una medida como la anunciada debería, primero, asegurar que todos los estudiantes mexicanos terminarán la educación básica en la edad normativa; y segundo, evitar los efectos negativos a nivel personal y social de la reprobación.
¿Estamos preparados en México para asumir el criterio de no reprobación en todas las escuelas? Tal acción no es nueva si recordamos que en nuestro país desde finales de los años sesenta se tomaron medidas para reducir la reprobación lo cual ha llevado a una disminución en los porcentajes actuales. Es a finales de esa década cuando se toma la decisión de no reprobar más del diez por ciento, sin que hubiera una estrategia bien diseñada para apoyar a los niños rezagados. Durante el sexenio de Luis Echeverría se recomendó considerar el cambio de la noción pedagógica de reprobación/aprobación por el concepto de promoción, cuya idea original derivó de los beneficios sociopedagógicos logrados con su puesta en marcha en la educación sueca.

En esa época los datos oficiales indicaban que el 25 por ciento de alumnos en primaria eran reprobados, quienes en los últimos años de acuerdo con datos del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) representan alrededor del cinco por ciento en primaria; mientras que en secundaria significan un nueve por ciento si se toma en cuenta a quienes se regularizan en verano, pero se desconoce la referencia de los sesenta.
En el juego de la reprobación cabe preguntarse quién falló: el alumno, el maestro, la escuela, la familia, la política educativa o todos a la vez, ya que este asunto se relaciona con un serio problema de equidad y de eficacia de un sistema educativo que no es capaz de brindar las condiciones suficientes a todos los educandos para su logro académico y no apunta hacia el aseguramiento de la calidad.

La evaluación debe tener un sentido distinto en educación básica, en comparación con la enseñanza superior: habrá que evaluar para saber en qué nivel se encuentra un alumno, de manera que se le pueda ayudar para que avance, pero no para impedirle que siga estudiando.

La evaluación formativa y la sumativa deben alinearse desde el punto de vista conceptual. Deben incorporar objetivos de aprendizaje importantes, que se sirvan de una amplia gama de tareas y tipos de problema para captar las comprensiones de los estudiantes. Pero sobre todo, deben de retroalimentar la tarea de aprendizaje a través de una supervisión  estrecha de los procesos de adquisición de contenidos, para ello bien puede valerse de las micro evaluaciones con tendencias formativas.



REFERENCIAS:
·         http://www.eumed.net/libros-gratis/2011d/1021/reprobacion.html




 PAOLA ESTEFANY VENTURA PEREZ 4"B"