ACUERDO 696
La Ley General de
Educación establece en su artículo 50 que la evaluación de los educandos
comprenderá la medición en lo individual de los conocimientos, las habilidades,
las destrezas y, en general, del logro de los propósitos establecidos en el
plan y los programas de estudio, y que las instituciones deberán informar
periódicamente a los alumnos y, en su caso, a los padres de familia o tutores,
los resultados de las evaluaciones parciales y finales, así como aquellas
observaciones sobre el desempeño académico de los propios alumnos que permitan
lograr mejores aprendizajes;
Que una evaluación
permanente y continua permite al docente orientar a los alumnos durante su
proceso de aprendizaje y además, asignar calificaciones parciales y finales conforme a
su aprovechamiento, en relación con los propósitos de los programas de estudio.
Bajo esta premisa, el 17 de agosto de 2012, se publicó en el Diario Oficial
de la Federación el Acuerdo número 648 por el que se establecen normas
generales para la evaluación, acreditación, promoción y certificación en la
educación básica.
Acuerdo señala
que la evaluación se basará en la
valoración del desempeño de los alumnos en
relación con los aprendizajes esperados y las actitudes que mediante el estudio
se favorecen, en congruencia con los enfoques didácticos de los programas de
estudio de educación preescolar, primaria y secundaria. Y determina que el reporte de evaluación será
el documento que avale oficialmente la acreditación parcial o total de cada
grado y nivel de la educación básica, utilizando como hasta ahora el rango de 5
a 10 como valores para asignar las calificaciones numéricas. En ese sentido y
en base al acuerdo 696 en su artículo 8 y explicado en el documento
utilizado en la reunión de coordinación de las actividades de control escolar
con las entidades federativas, se enfatiza que los maestros después de
evaluar el desempeño de los alumnos en cada bimestre así como los promedios de
las asignaturas y promedio general, deberán registrarlos en el reporte de
evaluación con un número truncado a décimo.
REFERENCIAS:
¿APROBAR
O REPROBAR?
No reprobar: ¿Garantía de
calidad?
Aprobar o reprobar a los
alumnos de educación básica ha sido parte de una polémica sobre la que se ha
sostenido el sistema educativo mexicano cuando mide el rendimiento académico a
partir de una calificación numérica que determina quién puede o no ser
promovido al siguiente grado escolar, sin embargo, esta práctica parece a
simple vista estar a punto de cambiar si tomamos en cuenta el anuncio de la
Subsecretaría de Educación Básica de la Secretaría de Educación Pública (SEP)
de la puesta en marcha de un nuevo sistema de evaluación a partir del cual el
próximo ciclo escolar entrarán en operación en el país cinco mil escuelas
experimentales que dejarán de lado la asignación de números como calificación
al desempeño académico en primaria y secundaria, lo que buscará extenderse a
todos los niveles educativos.
Tradicionalmente, los
alumnos que no alcanzaban niveles de logro aceptables debían repetir el grado,
con la esperanza de que en la segunda ocasión en que lo cursaran obtuvieran
mejores resultados.
En el sistema educativo
actual, en México, si al final de cierto grado un alumno no alcanza los
objetivos de aprendizaje del programa, no está en condiciones de iniciar el
siguiente con posibilidades de éxito, por lo que se le envía a repetir el mismo
grado por segunda ocasión, con lo que se espera que podrá alcanzar el
aprendizaje adecuado para continuar sus estudios.
En años recientes los resultados nacionales
de aprendizaje han indicado que la repetición en México no ayuda a elevar los
niveles de aprendizaje, por el contrario, los niños se rezagan más conforme
repiten grados, por lo cual una medida como la anunciada
debería, primero, asegurar que todos los estudiantes mexicanos terminarán la
educación básica en la edad normativa; y segundo, evitar los efectos negativos
a nivel personal y social de la reprobación.
¿Estamos preparados en México para asumir el
criterio de no reprobación en todas las escuelas? Tal acción no es nueva si
recordamos que en nuestro país desde finales de los años sesenta se tomaron
medidas para reducir la reprobación lo cual ha llevado a una disminución en los
porcentajes actuales. Es a finales de esa década cuando se
toma la decisión de no reprobar más del diez por ciento, sin que hubiera una
estrategia bien diseñada para apoyar a los niños rezagados. Durante el
sexenio de Luis Echeverría se recomendó considerar el cambio de la noción
pedagógica de reprobación/aprobación por el concepto de promoción, cuya idea
original derivó de los beneficios sociopedagógicos logrados con su puesta en
marcha en la educación sueca.
En esa época los datos oficiales indicaban
que el 25 por ciento de alumnos en primaria eran reprobados, quienes en los
últimos años de acuerdo con datos del Instituto Nacional para la Evaluación de
la Educación (INEE) representan alrededor del cinco por ciento en primaria;
mientras que en secundaria significan un nueve por ciento si se toma en cuenta
a quienes se regularizan en verano, pero se desconoce la referencia de los
sesenta.
En el juego de la reprobación cabe
preguntarse quién falló: el alumno, el maestro, la escuela, la familia, la
política educativa o todos a la vez, ya que este asunto se
relaciona con un serio problema de equidad y de eficacia de un sistema
educativo que no es capaz de brindar las condiciones suficientes a todos los
educandos para su logro académico y no apunta hacia el aseguramiento de la
calidad.
La evaluación debe tener un sentido distinto
en educación básica, en comparación con la enseñanza superior: habrá que
evaluar para saber en qué nivel se encuentra un alumno, de manera que se le
pueda ayudar para que avance, pero no para impedirle que siga estudiando.
La evaluación formativa y la sumativa deben
alinearse desde el punto de vista conceptual. Deben incorporar
objetivos de aprendizaje importantes, que se sirvan de una amplia gama de
tareas y tipos de problema para captar las comprensiones de los estudiantes. Pero
sobre todo, deben de retroalimentar la tarea de aprendizaje a través de una
supervisión estrecha de los procesos de
adquisición de contenidos, para ello bien puede valerse de las micro
evaluaciones con tendencias formativas.
REFERENCIAS:
·
http://www.eumed.net/libros-gratis/2011d/1021/reprobacion.html
PAOLA ESTEFANY VENTURA PEREZ 4"B"










